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¿Cuántas memorias históricas hay?

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El motivo alegado es que lo ha decidido en función de la conocida popularmente como Ley de Memoria Histórica – Ley 52/2007, de 26 de diciembre -, que en su artículo 1o dice: «Como expresión del derecho de to- dos los ciudadanos a la reparación moral y a la recuperación de su memoria personal y familiar, se reconoce y declara el carácter radicalmente injusto de todas las condenas, sanciones y cualesquiera formas de violencia personal producidas por razones políticas, ideológicas o de creencia religiosa, durante la Guerra Civil, así como las sufridas por las mismas causas durante la Dictadura».

Como todo el mundo sabe, los citados marinos estuvieron en el bando nacional durante la guerra civil, caracterizándose por su carácter represor antisocialista. Igualmente la ciudad de Toledo se fundó por Franco en 1936…. Pues no señor alcalde, ninguno tuvo nada que ver con el Franquismo. Documéntese por favor, ya que su intención en lugar de basada en razones históricas, más parece basada en el sectarismo, el rencor y la revancha. Churruca y Gravina combatieron en la batalla de Trafalgar, muriendo heroicamente el primero el 21 de octubre de 1805 y resultando gravemente herido el segundo.

Por su parte, el almirante Cervera estuvo al frente de la flota española en Santiago de Cuba que fue derrotada por los norte- americanos el 3 de julio de 1898, quienes contaban con mejores barcos y armamento. Y, por supuesto, la ciudad de Toledo existe desde hace más de 2000 años. Para nosotros solo hay una Memoria Histórica, la verdadera, y por mucha propagan- da y manipulación de hechos con intencionalidad política, la historia es la que es y no otra. Por desgracia, en ambos bandos de la guerra civil se cometieron crímenes y barbaridades y, por supuesto, los familiares de los muertos de ambos mandos tienen todo el derecho a encontrar sus restos y a enterrarlos dignamente.

Hacia ellos todo nuestra consideración y respeto. Esta alcaldada chusca pone en evidencia el verdadero propósito de la izquierda que no es otro que imponer su hegemonía cultural eliminando cualquier resto glorioso de nuestra historia que no encaje con sus ideas de una España oscura a la que odian. En realidad odian a España y han tenido que apoyarse en un pretendido antifascismo o en la leyenda negra para justificar la aversión que sienten por las esencias españolas: su unidad de destino, sus tradiciones, su historia y, por supuesto, su religión católica. La verdadera lección que debemos de aprender de nuestra trágica guerra civil es que no se debe de volver a producir, y que el dialogo y la concordia debe ser algo cotidiano en la política. Sin embargo, vemos con preocupación que por ahí no van los tiros. Los hay que parece que quieran vol- ver al 36 a disparar tiros de verdad. POR UNA RECONCILIACION VERDADERA, POR LA PAZ, EL DIALOGO Y LA ARMONIA

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