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«La globalización ha acabado con lo más genuino»

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Acompañados de una cerveza charlamos sobre todas estas cuestiones y otras muchas, como su trayectoria en política y su gran familia, que es su verdadero faro. Es un placer hablar con una persona dedicada y tan apasionada por su trabajo como el primer día, pero, además, con muchísimas inquietudes personales, sociales y políticas… Y sobre todo, valores, algo que últimamente parece que hemos dejado de lado.

¿Cómo se desarrolla una profesión puramente artesanal en un mundo tan digitalizado?

Es algo vocacional, desde que eres peque- ño, procurando hacerte un hueco ¿Quieres ser ceramista desde que eres pequeño? Así es, mi madre Angelita lo primero que me regaló fue un pirógrafo con alcohol. Yo era somatotónico, que es la hiperactividad de hoy en día, y le recomendó que hiciese actividades manuales. Y desde entonces.

¿En qué ha cambiado la profesión desde que empezaste en ella?

Sí, ha pasado de ser una profesión utilitaria (botijos, juegos de café…) a ser una profesión artística, decorativa. Los hornos ahora son eléctricos, ahora son de gas. La digitalización nos ha ayudado mucho a la hora de hacer diseño. Y también en cuanto a la apreciación de la gente, que ha visto lo que es la artesanía, que la valora mucho más.

No te ha quedado otro remedio que actualizarte, por ejemplo, abriendo tienda online.

La lleva mi hijo Borja, es el que se encarga de estas cosas, que enseguida entiende todo este tema y se maneja a la perfección. A mí lo que me gusta es el barro, los esmaltes…

¿Cuál es la parte de tu trabajo que más disfrutas?

Toda, desde que cojo el lapicero para diseñar, y emborrono un folio con un boceto, hasta que sale la pieza.

¿Eres más atrevido ahora que antes?

Ahora soy más atrevido, eso me lo ha proporcionado la vejez. Ahora empiezo a hacer murales, obras más creativas y no tanto de producción.

¿Valora el cliente actual lo genuino de las piezas únicas, hechas a mano?

Sí, porque comparan lo que está hecho en serie a lo que está hecho como pieza única, con cariño, volcando toda tu generosidad. Yo cuando entrego una pieza, me desprendo de algo mío, de algo muy querido, porque hago las piezas como si fuese a quedármelas para mí.

¿Crees que es un oficio que va a desaparecer?

La gente cree que va a desaparecer, pero creo que no, aunque es cierto que va en disminución.

¿Alguno de tus hijos ha continuado tu labor?

No, y nunca les he guiado para ello. No me ha causado disgusto que no continúen, porque es muy sacrificado, muy duro.

¿Qué consejo le darías a un joven que desee seguir tus pasos y desarrollar su profesión en una profesión artesanal?

Que tenga mucha fe, perseverancia y paciencia en lo que hace. Y no esperar resultados inmediatos.

Ahora tus hijos ya son mayores, pero ¿te ha resultado difícil compaginar tu vida personal con la familiar?

No, en absoluto. Para mí lo primero es mi familia, y he renunciado y aplazado pedidos y encargos por pasar tiempo con ellos. He cambiado pañales, comido con ellos, les he llevado a fútbol… Siempre compartido con Eva, mi mujer. Y ahora, disfruto todo lo que puedo de mi nieta Martina.

¿Crees que la sociedad de hoy en día conserva los valores que se tenían hace 50 años? Creo que no. Yo a los 9 años entré en la OJE (Organización Juvenil Española) donde teníamos unos valores y unas consignas. Más que valores, yo casi diría virtudes. Nos enseñaron virtudes de comportamiento, como la camaradería y la ayuda al débil. Lo que antes era la lealtad, ahora es el valor de la firma. Vivimos en una sociedad muy hedonista, que se ha materializado en exceso. Yo soy el pequeño de seis hermanos, todo era reciclado. Eso sí que era economía circular. Ahora eso no se mantiene. Pero tampoco desesperemos, porque hay muchos jóvenes implicados en Ongs, movimientos sociales o bancos de alimentos. Es precisamente lo que pretendemos en Somos, que determinados virtudes y valores se transmitan de una generación a otra. Porque son valores imperecederos, eternos.

¿Qué es lo que más te preocupa del momento social y político que estamos viviendo?

Que no tenemos un destino común, no nos hemos unido en una visión para ir hacia un punto determinado. Hablo de la sociedad europea, no sólo de España. La globalización ha acabado con lo genuino de cada pueblo, de cada raza. A nivel político, me preocupan los totalitarismos de cualquier signo. Que queramos imitar sistemas que a lo largo de la historia han sido perniciosos.

Siempre has sido una persona muy inquieta a nivel político, ¿cuál ha sido tu trayectoria?

Fui Jefe Territorial de Aragón por Falange Española de las JONS en el año 87-88. En el año 89 me aparté porque nació mi primer hijo y por temas laborales. Hace un par de años me afilié a VOX.

¿Qué recuerdos conservas de esa época, cuando la política era otra cosa?

Éramos tres y el de la guitarra, pero estábamos muy unidos. El encuentro entre camaradas era de amistad, nunca hubo una crítica e íbamos todos a una. Éramos muy idealistas. ¿Se pueden hacer amigos en política? Sí, yo tengo muy buenos amigos en políti- ca. Y hay muy buena gente en política. Y así, hablando de sus impresiones sobre política presente y pasada, terminamos nuestra cerveza. Es un placer hablar con Ángel por la claridad de sus ideas y, sobre todo, por la firmeza de sus principios. Necesitamos personas como él, como sus cerámicas: genuinas.

 

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